Libertad: la nueva marca del software

Por: María Fernanda Cruz Chávez

Costa Rica

Empresarios costarricenses aprovechan el nicho de mercado que crea el desarrollo de código abierto.

Costa Rica camina a paso lento de la mano del software libre (SL): un puñado de ingenieros han encontrado un nicho de negocio al modificar y personalizar el código abierto a la medida de las necesidades de sus clientes, y al brindar el soporte para esas soluciones.

Gridshield, GreenCore y Alkaid son tres de las al menos 30 empresas costarricenses que incursionan en la tendencia mundial de implementar el software libre como un servicio, según datos de la Cámara de Tecnologías de la Información (Camtic).

La seguridad, las redes sociales, la nube, los móviles y el manejo de contenidos son varios de los grandes nichos en los que incursionan los proveedores de SL en el mundo.

Algunos de esos nichos se repiten también en Costa Rica. La inteligencia de mercados, el monitoreo de redes y la voz por IP completan esa lista, según los proveedores consultados.

Contrario a la creencia popular, para estas empresas el licenciamiento libre no es gratuito ni mata el negocio del software libre, sino todo lo contrario: es una nueva oportunidad para monetizar sus conocimientos.

“En Costa Rica hay un montón de empresas que estamos facturando cientos o miles de dólares por brindar soporte”, confirmó Óscar Retana, director de Operaciones de Gridshield.

No es el único que opina así. Jonathan Vargas, fundador de Alkaid, aseguró que esa fue precisamente una de las razones por las cuales su compañía comenzó a vender servicios de este tipo de programas, hace ocho años.

“Pocas empresas en ese momento estaban entregando software bajo este modelo y había una tendencia e interés en su demanda”, comentó Vargas.

No suelen desarrollarlo desde cero porque la madurez de un programa libre es su carta de presentación, sino que se dedican a modificarlo, personalizarlo y brindar el soporte.

¿Qué es el software libre?

Permítase un momento para entender este fenómeno, que tiene sus complicaciones.

Existen dos tendencias que se desarrollan de manera paralela, pero que no se deben confundir: el software libre y el open source.

Un código fuente o source es una serie de líneas de instrucción para que la computadora “sepa” cómo correrlo.

Los programas privados tienen un código que no puede ser accesado de manera pública, mientras el software libre y el open source sí permiten ese acceso. Quien quiera puede usarlo, modificarlo y crear nuevos productos a partir de esa base.

En eso son similares. Se diferencian, sin embargo, en la filosofía que los ocupa; mientras el software libre está basado en principios ideológicos que buscan compartir de forma gratuita las modificaciones hechas al código con toda la comunidad, con open source un individuo puede hacer cambios, cerrar la fuente sin pedir permiso y cobrar por ello.

Ambos sistemas necesitan una licencia que ceda sus derechos de autor a otros individuos. “Es el gran texto que viene en las condiciones de uso y que casi todo el mundo se brinca”, dice Christian Martínez, director de proyectos de GreenCore en el país.

Existen algunas otras definiciones jurídicas, indica Retana, pero estas son las dos más conocidas. “Por eso es tan importante leer el contrato”, agrega.

Mitos y realidades

Muchas de las maravillas y de los oscuros peligros que se le atribuyen al licenciamiento libre son relativos.

El ahorro, la calidad, la seguridad y el respaldo son algunos de los fantasmas que rondan la casa del software libre, en contra y a favor de él.

“Estos aspectos son responsabilidad propiamente del software en sí y sus desarrolladores, no del modelo de licenciamiento”, indica Christian Martínez.

El último estudio de la consultora internacional en código abierto Black Duck Software indica que un 61% de las corporaciones consultadas adopta esta modalidad porque lo considera más barato.

Una de las ventajas más populares es el ahorro asegurado para las empresas que lo utilicen, pero eso también puede ser un mito.

Aunque el código suele ser gratuito, pues ya es abierto y toda la comunidad puede acceder a él, la implementación y la personalización del producto sí tiene un precio que puede ser tan caro como una licencia privada y tradicional (de Microsoft o de Oracle, por ejemplo, aunque esta última también ha incursionado en la tendencia).

Si la firma o institución es muy grande (como una universidad) necesita personal capacitado para atender los errores que surjan, y eso también puede ser costoso.

Por eso, los ingenieros que se dedican a implementarlo son cuidadosos al hablar de las posibilidades de ahorro.

“Por más maravilloso que sea, no podemos solo enfocarnos en si tiene o no un menor costo”, dice Martínez, de Greencore.

El grupo financiero Cafsa es una de las firmas que se ha dejado atraer por la tendencia, confirmó Luis Aguilar, jefe de Tecnologías de la Información de la entidad.

“En lugar de invertir varios miles de dólares en licenciamientos, se puede invertir únicamente en implementaciones de excelente calidad”, comentó Aguilar.

La carencia o abundancia de seguridad y calidad en los software de licencia libre también podría ser un mito.

Es probable que sobre un navegador de liciencia libre como Mozilla Firefox naden miles de ojos que controlan sus fallas y corrigen sus errores casi al mismo tiempo en que se producen.

También está claro que otro con menos edad puede contener errores estructurales que lo vuelvan vulnerable a los ataques.

Lo cierto es que esa vulnerabilidad dependerá de la madurez del desarrollo de los programas, como en cualquier otro caso, y del respaldo con el que cuenten.

“El código abierto ha demostrado su calidad y seguridad”, dijo Lou Shipley, presidente de Black Duck Software, luego de presentar los resultados de la encuesta de este año.

Ese respaldo puede venir desde varias fuentes. Una de ellas es Internet y los foros que se generan alrededor de cientos de temas que tienen que ver con el desarrollo e implementación de SL, pues es un modelo colaborativo.

¿Cómo implementarlo?

El modelo de licenciamiento (libre o privativo) no debe ser la única razón para escoger un programa sobre otro.

Detectar las necesidades de su empresa es el primer paso para tomar una decisión. La sugerencia de los especialistas es que tome en cuenta todas las posibilidades para buscar soluciones. Dentro de ellas, el software libre.

Si encuentra una solución en este modelo, busque que tenga un respaldo adecuado: que una firma o un grupo de ingenieros lo conozcan y lo implemente es un buen indicador, al igual que la madurez del programa.

Si el producto está dirigido a usuarios finales, como las herramientas de ofimática, compruebe que la curva de aprendizaje es corta y no muy pronunciada.

“Si usted viene a quitarle su herramienta de control puede que sea un caso fallido”, dice Christian Martínez, de Greencore. La fase de transición es importante para los usuarios finales.

Los proveedores

Al menos 30 empresas proveen servicios relacionados con software libre o open source en Costa Rica.

Gridshield es una de estas firmas. Cuenta con 23 ingenieros que implementan sistemas de monitoreo. Por ejemplo, detectan si las sucursales electrónicas de los bancos se caen y dan el aviso a la entidad.

GreenCore, por su parte, tiene unos 15 colaboradores que trabajan en una amplia gama de servicios: desde correo electrónico hasta suits a la medida para call center con voz por IP.

Alkaid se dedica a vender software como servicio para empresas con proyectos como firma digital y gestión documental.

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