“La Máquina” de HP será algo más modesta: DRAM en lugar de memristors y Linux para empezar

Hace casi un año hablábamos de The Machine (“La Máquina”), un nuevo y ambicioso proyecto de ordenador que tendría como base a los memristors y a la fotónica de silicio para llevar la computación a una nueva era. Martin Fink, CTO de HP, acaba de hacer un anuncio respecto a un cambio de mentalidad en la puesta en escena práctica de este proyecto, que verá rebajadas sus ambiciones para poder crecer de forma más gradual.

En lugar de orientar este proyecto a obtener una capacidad de proceso asombrosa, ahora el objetivo es disponer de una arquitectura más “modesta” en la que la gestión de memoria sea especialmente eficiente. El problema fundamental reside en la dificultad de llevar al mercado de forma comercial a corto plazo. El prototipo de este nuevo tipo de ordenador podría llegar el año que viene, pero hará uso de memoria DRAM convencional.

Los memristors llegarán, pero más adelante

Fink explicaba que “asociamos demasiado el proyecto al memristor. Estamos haciendo lo que podemos para poder trabajar [en este proyecto] con la tecnología existente“. Este nuevo enfoque, basado de momento en tecnologías que están al alcance de HP, también aprovechará la versatilidad del sistema operativo GNU/Linux para tratar de atraer a desarrolladores a este nuevo proyecto. De hecho HP publicará todo el código fuente bajo una licencia Open Source y la metodología para desarrollar aplicaciones empresariales para sistemas de Cloud Computing.

Esa primera edición de “La Máquina” con memoria DRAM dará paso a una segunda versión en la que se aprovechará la memoria de cambio de fase, un concepto muy interesante que de momento no se está aprovechando comercialmente. Los memristors siguen estando en la hoja de ruta del proyecto, pero no hay fechas estimadas de cuándo podrá ofrecerse una “Máquina” con dicha tecnología.

Aún siendo “modesta”, La Máquina dejará atrás a la mayoría de sistemas de computación disponibles, y podría integrar 320 TB de memoria principal (no hablamos de capacidad de almacenamiento, cuidado), cuando los propios sistemas de HP de la actualidad tienen como mucho 12 TB. La orientación de este supercomputador, dirigido a trabajar con las ingentes cantidades de datos que se generan en la nube, es uno de los argumentos para ofrecer tal configuración.

La idea de futuro es miniaturizar La Máquina notablemente: eso permitiría que pudiéramos tener un pequeño supercomputador en el bolsillo en forma de nuestros smartphones, que podrían almacenar ingentes cantidades de información y procesarla sin necesidad de acceder a servidores externos. El reconocimiento de voz y o la traducción simultánea serían por ejemplo dos de las posibles aplicaciones de esta solución cuando llegue a nuestros dispositivos móviles… si es que logran que llegue a ellos. Como afirmaba Fink “primero ocurrirá lo grande, después lo pequeño”.

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