Cochabamba, cuna del software boliviano

Por: Natalí Vargas
Las empresas vallunas compiten con sus similares en India y China

Cochabamba, cuna del software boliviano

El reducido mercado local hace que programadores bolivianos busquen clientes del exterior

Profesionales de Genso trabajan en su oficinas en Cochabamba.

Desde hace al menos cinco años, el emprendedurismo es un puntal económico de Cochabamba. Pero uno de los componentes más sorprendentes de la innovación es un grupo de pequeñas y medianas empresas de software que brinda sus servicios sobre todo al extranjero.
Internet es el principal canal de acceso al mercado que aprovechan estas compañías. “Todo se realiza a través de internet. Hay plataformas específicas para contactar clientes externos, donde las empresas publican sus requerimientos y distintos postulantes individuales o empresas  postulan”, explica Marcelo Rodríguez,  responsable de comunicación de Genso,   empresa valluna de software.

Este comunicador multimedia hace cinco años, junto con  dos ingenieros en sistemas y dos licenciados en  informática, decidió emprender Genso, con el objetivo de atender un nicho de mercado local incipiente. En ese entonces, el  tipo de  tecnologías con las que trabajan (sobre todo mediante redes) aún no estaba en  boga.
Pero, además, las empresas de software no demandan altas inversiones de capital de arranque y su valor está en el recurso humano capacitado. Por tanto, son conformadas por profesionales jóvenes que buscan crear su propia fuente de ingresos y esto  ha dado lugar a que se den iniciativas bastante interesantes, desde cosas sencillas como un juego  hasta  más complejas como redes sociales.

Viraje al exterior
Las empresas dedicadas a la creación de software con residencia en La Paz tienen como mercado al Gobierno y la banca; esas compañías se enfocan en proyectos gubernamentales y de administración, explica Gonzalo Nina, un emprendedor que actualmente tiene una compañía  en la incubadora de empresas mas grande de Bolivia, HUB7 3.
Nina añade que las que trabajan en  Santa Cruz tienen sus clientes en las  gerencias de las centrales de empresas  medianas y grandes de Bolivia “y puede que sea éste uno de los motivos de que  Cochabamba busque mercados afuera”.
Muchas compañías nacionales, sobre todo pequeñas y medianas,  aún no entienden que necesitan de tecnologías para mejorar su funcionamiento y que los costos no son bajos; por ello, las empresas de software  miran a mercados extranjeros.
“Fue bueno buscar contratos en el exterior porque actualmente  el 20% de nuestros contratos es con empresas locales (entidades públicas o empresas grandes) y el 80%  con el exterior”, afirma  Marcelo Rodríguez.
El gerente de operaciones de iProjectPartners  (IPP) Bolivia SRL, Fernando Terrazas, explica que el mercado nacional no es grande, pero está creciendo. Su empresa  nació en Bolivia en  marzo de 2012 con  la premisa de dar el soporte desde el país  a proyectos de  Estados Unidos; por tanto, en ella trabajan profesionales bolivianos y extranjeros.
Con el talento boliviano, asegura, y con las brechas que se  cierran gracias a internet -lo cual ha permitido acceder a más información- “las empresas en Cochabamba se han vuelto muy capaces y como trabajan de forma responsable eso gusta a las firmas del exterior”.
iProjectPartners Bolivia SRL tiene oficinas también en Santa Cruz, pero desde su  oficina administrativa en Cochabamba también   trabaja en línea en  proyectos de Estados Unidos, Europa y Asia.
Competitividad
Trabajar con pedidos de países más avanzados requiere también que los profesionales bolivianos tengan capacidades iguales a las de sus pares en China e India. Estos dos países también ofrecen servicios de creación de tecnologías que en avances y precios son una dura competencia para los bolivianos.
En opinión de Marcelo Rodríguez, de Genso, el nivel de programación, sobre todo cochabambino, “puede competir tranquilamente con  China e India”. Indica que “si bien la educación pública nacional no es de las mejores, tampoco está mal del todo. Hay profesionales buenos y los estudiantes tienen la capacidad de autoformarse a través de la tecnología”.
Los profesionales aprovechan  internet  para tomar cursos. Hay centros de estudios como Coursera, de la Universidad de Stanford, que ofrece cursos en línea y  a distancia en  inglés, por lo cual también  es muy importante que los profesionales en sistemas dominen a la perfección el idioma.
Gonzalo Nina fue presidente, durante dos años consecutivos, de la Sociedad Científica de estudiantes de Sistemas e Informática (SCESI), de la Universidad Mayor de San Simón (UMSS). En ese tiempo, el SCESI tenía una gran cantidad de solicitudes de trabajo de empresas privadas.
Ya que muchos jóvenes profesionales que salen de la UMSS no están al nivel que necesitan las empresas (estándares internacionales),  muchas de ellas requerían  personal más calificado y  en la SCESI se logra que los estudiantes estén mejor preparados.
Hoy en día, dice Terrazas, “hay bastantes profesionales que salen de las universidades y son reclutados por las empresas de software  ya conocidas a nivel internacional”.
Además de las capacidades de los profesionales cochabambinos, los costos de sus servicios son  bastante bajos en comparación con los de empresas del mismo tipo en Europa  y Estados unidos.
“No siempre estamos a la par, pero esas deficiencias se  superan con el tiempo y  la experiencia que se  adquiere mediante la realización de proyectos de outsourcing (subcontratación) y logramos competir con las empresas de China e India”.
Otro de los elementos que beneficia a la oferta boliviana, cuando se trata de empresas de Estados Unidos que requieren sus servicios, es la zona horaria. Al estar el país en la   GMT 5, tiene la misma hora que algunos Estados del país del norte. Sin embargo, si se debe cumplir con contratos con la India, se trabaja en horarios nocturnos, desde las 19:00, aunque hay algunas complicaciones de  coordinación.
Mercados
El outsorcing es una de las principales fuentes de ingreso para las empresas de software, sobre todo para aquellas que están iniciando sus operaciones y, por supuesto, también se da mucho con las empresas en Cochabamba. El outsourcing consiste en el ejercicio que hacen muchas empresas de software  de subcontratar a empresas pequeñas de otros países para que se encarguen de desarrollar proyectos que les piden sus clientes.
iProjectPartners Bolivia SRL, por ejemplo, se especializa en inteligencia de negocios. Realiza análisis de datos o big data y trabaja con tecnologías que en Bolivia, si bien se aplican, no  son bien aprovechadas, al máximo.
No hay datos exactos pero se conoce que al menos 15 empresas de desarrollo de proyectos de software, conocidas en el ámbito internacional, funcionan en Cochabamba y cada una cuenta con un mínimo de cinco profesionales como parte de su recursos humanos.
Sin embargo, las condiciones bolivianas que salen del Estado aún no permiten un crecimiento fuerte para estas empresas.
Si bien en noviembre de 2013 el Gobierno aprobó el decreto supremo  1793, del Reglamento de  Desarrollo de Tecnologías de Información y Comunicación, que dispone que todas las instancias públicas migren al software libre en un plazo de siete meses, esto no ha sucedido.
Asimismo, no hay una reglamentación que permita que los proyectos de software sean reconocidos como una propiedad que pueda ser usada, por ejemplo, como garantía crediticia

El valle  se perfila como un Silicon Valley

El gerente adjunto de la  Fundación Autapo (Fautapo), Jorge Lozano, explica que en Cochabamba crece cada vez más la preferencia por emprender nuevos negocios.
Si bien las estadísticas indican que sólo el 5% de los emprendimientos a escala nacional logra consolidarse hasta convertirse en empresas, desde el punto de vista del especialista en emprendedurismo, Alberto Melgar, la mayoría de los emprendedores prosigue en nuevas ideas hasta lograr éxito.
El perfil del emprendedor cochabambino, dice Melgar -quien desde hace años trabaja con jóvenes cochabambinos a través de Aldeas Infantiles SOS y del municipio de Tiquipaya-, es el de “un profesional con un promedio de edad que oscila en los 31 años y que varias veces ha intentado uno y otro emprendimiento”.
Esto, dice Lozano, se debe a que muchos jóvenes que  egresan de las universidades y/o los institutos se enfrentan con la falta de empleo. “El emprendimiento no atrae tanto a los bachilleres como a los que ya han estudiado alguna carrera”, asegura. Por ello, la capacitación en manejo de empresas es una temática que demanda mucha formación.
Hay municipios como Tiquipaya que están poniendo en marcha incubadoras de empresas para que los jóvenes no sólo mejoren sus conocimientos sobre su especialidad, sino para que también se conviertan en buenos empresarios. Además, organizaciones como Fautapo apoyan las iniciativas empresariales  en el área rural.
Melgar dice que una característica en los emprendimientos  vallunos es que se cuenta con financiamiento de remesas del extranjero o muchos vuelven del exterior para emprender.

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